
Hoy es uno de los días más especiales del año, pero también es un día que creo debe ser de reflexión en nuestro país. Hace unos meses leí en la prensa lo que para mí fue una de las declaraciones más fuertes y desoladoras jamás hechas. Una señora habitante de un barrio pobre de Caracas lloraba sobre el cadaver de su hijo mientras decia "yo no quiero tener más hijos en este pais". Una frase que estoy seguro nunca olvidaré y que como venezolano me llena de una profunda tristeza y una mayor verguenza.
Tan habituados como ya nos tienen a cambiar los nombres de nuestro país, municipios, instituciones y hasta días festivos bajo las más arbitrarias razones o en algunos casos sin ninguna razón aparente, por qué no entonces aprovechar y cambiar el "Día Internacional de las Madres" por el "Día Nacional de el Hijo Sacrificado". Entonces podrá salir usted señor dictador, con su guayabera roja y su boca de sapo venenoso, montado en su tarima de circo celebrando a todos esos hijos asesinados en manos del hampa impune.
Mientras da su discurso en esa tarima de feria, yo lo quiero ver explicándole a esa pobre señora que ya no quiere tener hijos en su país y a todas esas madres que cada fin de semana le entregan un hijo a su negligente revolución, por qué tienen que conformarse con enterrar a sus hijos antes de tiempo, por qué la última imagen que posiblemente tendrán de sus hijos es un cuerpo desnudo apilado en una esquina de su indigna morgue, por qué la única justicia que probablemente se les hará es esa nota de prensa que se dignó a tomar su dolor y hacerlo noticia.
Explíquele al mundo señor mandamas por qué en su país da miedo ser madre, queremos saber esta vez cual será la excusa para que en este día muchísimas madres en lugar de recibir una tarjeta y un ramo de flores reciban mas bien una lápida en donde sea ella quien coloque las flores.
Termine de entender señor caudillo que cuando se gobierna, la indiferencia y la negligencia también son crímenes que lo hacen cómplice y autor intelectual de todas esa muertes, y que además lo hacen responsable de que hoy muchas madres venezolanas ya no puedan celebrar con usted.
Desde este modesto rincón desde donde escribo y con estas modestas lineas quiero felicitar a esas hermosas damas que nos han entragado todo, que siguen dandolo todo por sus familias aun en las más insostenibles situaciones. Andrés Eloy Blanco en su poema "Los Hijos Infinitos" dijo "cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos del mundo". Hoy somos todos esos hijos que nos unimos para bendecir a todas las madres del mundo, en especial aquellas que cada año deben sacrificar a sus hijos en nombre de una causa banal e injustificada.